"NO QUEREMOS TROPAS DISCIPLINADAS QUE A TODO DIGAN 'SI', "QUEREMOS TENER COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS QUE PIENSEN, QUE NOS DIGAN LA VERDAD, QUE TENGAN CAPACIDAD TRANSGRESORA, QUE NOS AYUDEN A EQUIVOCARNOS LO MENOS POSIBLE."...... NESTOR KIRCHNER.

lunes, 27 de agosto de 2012

HOY ES EL DÍA DE LA RADIOFONÍA ARGENTINA. , MAS PERON.


EFEMÉRIDES:

HOY ES EL DÍA DE LA RADIOFONÍA ARGENTINA.

El 27 de agosto de 1920, desde el Coliseo, un grupo de radioaficionados liderados por Enrique Susini transmitieron "Parsifal", de Wagner.

Eran las nueve de la noche del 27 de agosto de 1920. Un hecho histórico estaba a punto de producirse desde el Teatro Coliseo de Buenos Aires. Enrique Telémaco Susini, médico otorrinolaringólogo, músico y radioaficionado, anunciaba con su voz de barítono: "Señoras y señores: la sociedad Radio Argentina les presenta hoy el festival sacro de Ricardo Wagner, Parsifal, con la actuación del tenor Maestri, el barítono Aldo Rossi Morelli y la soprano argentina Sara César, todos con la orquesta del teatro Costanzi de Roma, dirigida por el maestro Félix von Weingarten".

La escena, recreada en Días de radio, el libro de Carlos Ullanovsky, tuvo como protagonistas, además de Susini, que tenía 29 años, a otros inventores, estudiantes de medicina, jóvenes de clase alta, apasionados por la lírica. Ellos fueron Miguel Mujica (sobrino de Susini), César Guerrico y Luis Romero Carranza, que leía versos del Martín Fierro que recepcionaba Ignacio Gómez Aguirre. Los llamaron "Los locos de la azotea" porque desde las terrazas buscaban obsesivamente la forma de que las voces y los sonidos atravesaran el éter y llegaran a la gente.

Aquella noche, con un micrófono para sordos (al que le habían agregado una bocina), en el paraíso del Coliseo, un transmisor de 5 vatios (que por lo precario parecía atado con alambres) en la azotea y una antena entre el teatro y la cúpula de la casa de Cerrito y Charcas, el milagro fue posible. Y en los pocos receptores a galena existentes en la ciudad, pudo escucharse la primera transmisión en vivo que se hizo a nivel mundial (el 16 de junio, la cantante australiana Nellie Melba había transmitido pero desde el estudio de la compañía de Guillermo Marconi, el italiano que en 1896 había patentado su invento de la telegrafía sin hilos). El entonces presidente Hipólito Irigoyen dijo: "Cuando los jóvenes juegan a la ciencia es porque tienen el genio adentro".

El genio de Susini nunca paró: como médico de la Armada había sido enviado a Francia a estudiar los efectos de los gases asfixiantes, había vuelto trayendo válvulas para equipos transmisores de los que se usaban en la Primera Guerra Mundial, escondidas en las mangas de su saco. Durante los experimentos con sus compañeros de hazaña, el canto de un gallo se había colado en una transmisión casera. ¿Por qué —se preguntaba el joven médico—, no puede viajar también por el aire la voz humana? El 28 de agosto de 1920 se transmitió Aída y volvió a pasarse la ópera de Wagner. Por obra de Susini, el Coliseo, creado en 1906 para que el payaso Frank Brown tuviera un circo, "subió" a la categoría de teatro lírico. Al médico se le debe la creación de LOR Radio Argentina y de la productora Lumiton, bajo la cual él mismo dirigió una de las primeras películas sonoras, la comedia Los tres berretines, estrenada el 19 de mayo de 1933. Fue también el primer director general de Canal 7. Murió a los 81 años, el 4 de julio de 1972. Había cumplido todos sus sueños.

Por todas las radios que que a partir de la nueva ley de medios se haran muchas voces que difundan y muestren con la verdad las noticias !!!

El peronismo nunca tuvo una dirigencia de carácter estratégico que acompañara a su líder y fundador.
Su objetivo de poner en marcha una democracia popular y participativa no fue comprendida entonces, ni valorada como el único camino verdaderamente revolucionario capaz de conquistar la felicidad del pueblo y la grandeza de la Patria.
El camino de la liberación trazado por Perón se basaba en la conformación de un proceso de autodeterminación política popular.
Intentó construir un Estado al servicio de esa creatividad masiva en la búsqueda de un proceso de construcción de grados de solidaridad crecientes, para derrotar el espíritu egoísta del individualismo capitalista y alcanzar la Unidad Nacional.
Mientras una clase política colonial se preguntaba sobre la conformación ideológica del justicialismo, Perón intentaba poner en marcha un proceso de participación popular donde la ideología sería simplemente la expresión diaria y concreta de la decisión de ese pueblo de liberarse.
Lo ideológico y lo doctrinario serían la expresión ajustada a la realidad de lo constatado diariamente, para adecuar e implementar en cada circunstancia histórica concreta, la decisión popular inquebrantable e "incorregible", de buscar su propia identidad y su propio destino a través de una efectiva liberación. La única verdad sería la realidad.
No se trataba de cercenar esa voluntad de liberación con la imposición de un esquema y objetivo delineado por una clase política profesional (típicamente liberal) o de una vanguardia esclarecida (típicamente marxista).
No era cuestión de dirigir al pueblo para su sumiso acatamiento a una verdad ya preestablecida y preelaborada, sino de conducir al conjunto del pueblo en un movimiento permanente de búsqueda de aquella verdad. Su legítimidad dependería en que fuera creada, pensada, y vivida entre todos.
En ese nuevo camino que no permitía abstracciones ideológicas que limitaran la voluntad creativa popular sólo había espacio para compartir valores políticos.
Por eso Perón se vio en la necesidad de conformar una doctrina que sirviera de guía y sostén orgánico a ese enorme y altamente diversificado mosaico de intereses sociales y económicos que representan una sociedad moderna.

Esa doctrinaria revolucionaria nació al calor de la lucha por la construcción de una nación justa, libre y soberana, que el líder desarrolló junto a Evita y los trabajadores dignificados.
Sin embargo, la ausencia de dirigentes con capacidad estratégica para comprender los asombrosos alcances históricos de estos principios, motivaron que en la historia del peronismo se diese un permanente recambio dirigencial.
Dentro de esas tensas contradicciones que caracterizan el choque de intereses en el devenir histórico, se provocaron no pocos vacíos de poder, que el enemigo aprovechó para infligir duras derrotas a la causa popular. Perón debió suplir la falta de comprensión revolucionaria de esas dirigencias con la movilización y el heroísmo extraordinario de sus cuadros intermedios, sus militantes de base y su pueblo.

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